martes, 13 de octubre de 2009

SERIE 2






C/ DEL SILENCIO Nº 2

Entre balcones infinitos de sensatez y sin cabida para dos, de calles embotadas con soles que ciegan y resetean mi cabeza, la resaca así pica más y los suspiros quedan derramados.
El barrio quedó sumergido de mosquitos cimbreantes y pegajosos que inyectan veneno en la hiel para hacerse grandes y crecer.

Ya no hay restos secos de saliva que empañan ventanales de arbitrariedad ni delincuencias del sentido de culpabilidad debajo de 169 cm si no arañan más que un milímetro de piel para infectar mi hiel, buscando mi caos molecular.

Todo se comporta como una extraña habitación de horas bajas que pesan, de cruijdos en el suelo y de arañas que descienden por el brazo hiriendo las ansias y los yoes. Los insectos inyectos no alcanzan la altura del portal por sus débiles tobillos enterrados en el fango que generan las alcantarillas y que demuelen mi escenario.
La calma quedó encapsulada entre ramipril caducado con caída libre al abismo en sendas avenidas transparentes para ver la maleza a la deriva.

Avenida vuelta y media de enormes papeleras, por si vienen nuevos versos o se van, por si nunca pueden darme alivio ni recetarme tranquilidad.
Tras haber vivido batallas en teatros de caras oscuras y foros con olor a brisa del mar, a tormentos barcos confundidos divagando sin cesar, a cabezas llenas de cables enredados sin saber a qué puerto atar, a confundir entre vuelta y media vuelta con ganas de marear.

Encima del asiento rojo de mi balcón he dejado lápices roídos de oquedad como el influjo inerte que embelesa niveles de la dermis del alma en vez de cegar posos de ron que desinfecten tripas contagiadas de prepotencia, de andaduras por las ramas con amenazas de conocer bosques, aún cuando sientes desmayo de no tener que comer, aún cuando aspiras comer del aire, aún sin tener carnet válido para manipular alimentos, aún sin saber si has llegado más cerca que ayer, porque te dejas ir sin limar mas del primer milímetro de tez.

http://www.youtube.com/watch?v=H71Fv3PcQQY&feature=fvst

domingo, 11 de octubre de 2009

CONSECUENTE

A esta hora, a la anterior y la posterior
seguiré sintiéndome así,
cargando con toda la tristeza.

El sueño no me vence y no consigo dormir,
son consecuencias y resistencias
sin saber ni a qué, ni cómo ni porqué.

Ahora soy todo gotas de agua
sin poder meterme en la cama,
y la eternidad duró lo que duran las pequeñas cosas
por si no me dejas planear tu viaje del autobús de vuelta
a la franqueza y la confianza mirando por la ventana.

Te falté y ahora me faltas tú,
pero no dejo de ser la perdedora sincera
tanto si te vas como si decides que volverás..

jueves, 8 de octubre de 2009

CAÍDA ETERNA

No voy a negar que tengo las rodillas sucias de tanto andar por tu mirada, de sentarme al filo de tu espalda como la caída eterna del precipicio del equilibrio, sino caben tantas ganas en las ansias de tu enredo.
Que tengo paz en el pecho por ventanas y reflejos, por sonrisas y desvelos.
Que tengo en la tráquea asfixia por tu eco, amnesia de tu cara y anhelo de retornos tiernos.
Que tengo silencio por el techo descolgado y ahora soy quién sostiene entre momentos con andamios tu fuerza y mi distancia.
Que tengo los oídos desplomados en festejos de pitidos, entre vertidos de hiel de tu corporalidad.

martes, 6 de octubre de 2009

TRINCHERA

La duda me hunde,
el aire me baja del columpio que pasaba por mis pies,
la falta de pasar por aquí me puede,
la incertidumbre entre temblores por tirar piedras me arde.

Días inundados de palabras quedan anegados
y otros en los que todo ha sido arrastrado
parecen no acabar con el titubeo
que descifre el instante de la lluvia fina
o de tormentas de falseidad.

Palabras que no se dicen,
pero su hueco parece que muerde..

lunes, 5 de octubre de 2009

PRÓLOGO


Desde el preámbulo dónde todo queda vertido, te escribo
atravesando olas en golpes de viento por las rodillas,
empujando huecos vacantes sin filtrar el aire,
pinchando el costado con dedos como raíces.

jueves, 1 de octubre de 2009

DÍAS FRÍOS

Y sólo se escuchaba ese silencio que embotaba el autobús, el mismo que callaba a cada uno a primera luz, esbozaba leves muecas de sueño con quimeras de lemas y ademanes en hilera del tumulto externo que resonaba para que todo empiece de nuevo.

Otras miradas